EL DISEÑADOR EMPRENDEDOR-GESTOR-CREATIVO

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Actualmente en el ámbito del diseño nos encontramos frente a un abanico de opciones si de contratar servicios se trata, podemos encontrar en el panorama desde agencias de publicidad hasta equipos “in-house” (diseñador de planilla) que solucionan diversos problemas respecto a diseño gráfico y publicitario, principalmente relacionados con aspectos de la comunicación. Bajo esta modalidad, antes que la visión del diseño vaya tomando forma, se anteponen situaciones desde otros departamentos internos, convirtiendo a este servicio en una cadena de comunicación y actores en donde el cliente queda muy separado del diseñador y por ende del producto final.

La mayoría de profesionales en diseño han sido formados bajo tendencias  actuales de emprendedurismo e innovación, capacitados para asumir la dirección de proyectos interdisciplinarios a partir de una visión global “del diseño”, lo cual no es algo nuevo puesto que a través de las épocas hemos visto como personajes reconocidos en el área de la creatividad como Da Vinci o diseñadores como Peter Behrens, toman un problema o necesidad y a partir de un proceso creativo llegan al producto que brinda una solución a partir de su función. Hoy en día al inclinarse más por el tiempo-economía, la situación del diseño o diseñador(a) se transforman en un departamento de «maquila», una especie de industrialización del diseño que pocas veces mantiene el estándar de calidad, innovación y creatividad esperada a causa de la poca interacción del cliente-diseñador(a).

El diseño como herramienta para la solución de un problema o ante una necesidad, nos da la apertura para crear metodologías más abiertas y de retroalimentación,  no lineales como algunos métodos proyectuales utilizados a lo largo de los años. En el proceso creativo del diseño se pueden integrar diversos conocimientos y profesiones, estudios y análisis de comportamientos y contextos que generan un impacto en el resultado de dicha solución. Metodologías como estas las podemos aplicar tanto para un producto como una visión empresarial ya que el diseño puede ser un objeto que responde a una función o como marca que responde a una necesidad de imagen e identidad corporativa.

Presentamos un ejemplo citado por Estupiñán García y Cesar Adrián de la Universidad de Palermo “Por citar un ejemplo: un cliente que pretende lanzar una marca de zapatos recurre, además de al cuerpo creativo que diseñará el producto (los zapatos) a ciertos profesionistas para llevar a cabo su misión: un arquitecto para el diseño de su local, un diseñador de interiores para la ambientación del mismo, un diseñador gráfico para el logotipo de su marca y su imagen corporativa, cajas, bolsas, catálogos, etcétera, un analista de marcas, un diseñador industrial, un publicista, un mercadotecnista, un fotógrafo, un diseñador y un programador de páginas web… Situaciones como ésta se dan cuando todo se desarrolla simultáneamente”.

Como se plantea en este caso, no se busca que el diseñador solucione todos los productos, pero un equipo de diseño si puede crear una visión general creativa que marque un objetivo común en donde  varios profesionales pueden ser partícipes de la solución de la que incluso el cliente puede formar parte. De esta manera se fomentará una sana interacción entre las disciplinas según lo que requiera el proyecto.

Ahora bien existen estudios de diseño que además de ofrecer un servicio tan específico y personalizado de los requerimientos, le aseguran una comunicación directa con los diseñadores que se encargarán de encontrar una solución no solo creativa sino que se ajuste a las necesidades y cumpla las metas propuestas. El diseño toma forma de herramienta estratégica y gestiona toda la cadena de valor empresarial dando frutos innovadores que evolucionan con la marca como resultado de lo orgánico que es todo proceso humano, o en este caso el proceso de creación.

Se conoce que en muchas empresas o agencias no se cuenta con un equipo de diseño multidisciplinario que sea permanente debido a los costos operativos y de planilla que esto conlleva, o en otras circunstancias se cuenta solamente con un encargado o “director” que no logra abarcar todas las necesidades en el departamento de diseño, y es por eso que dentro de las características del diseñador contemporáneo se agregan cada vez más disciplinas a su currículum, pero esto tampoco es una solución óptima puesto que se difumina la especialidad en cada área y la perspectiva crítica que construye un equipo. La importancia de un equipo de diseño que emprenda, crea y gestione, radica en el crecimiento paralelo a la empresa, que conviva con los problemas y retos que se van afrontando en el camino; un aprendizaje constante del mercado y la gestión de proyectos.

Se considera que el futuro del diseño esta en diseñadores que desarrollen su creatividad en equipo, que sean proactivos emprendedores y gestores, no solo de los proyectos del cliente sino de sus propias ideas.

Equipo Siete…

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